QUIEN SOY
Soy Albert Serra Montero, fotógrafo profesional, guía y organizador de viajes fotográficos.
Desde muy pequeño voy con una cámara colgada en el cuello. Empezé con las típicas cámaras de un solo uso que me llevaba a las colonias, campamentos o excursiones del cole. Era el freaky de la cámara.
Con 16 años heredé de mi padre una canon 350D con un tele Tamron de dudosa calidad. Para mi ese equipo fue un tesoro y el inicio de todo. Pero fue con la compra de un objetivo Canon 50mm f1.8 de segunda mano que empezó mi pasión por la fotografía. Recuerdo perfectamente que fué con esa lente paseando por la calles de Barcelona durante unas fiestas de Gracia que hice el click, mi obturador interno despertó de verdad.
Fue el inicio de una exploración ilusionante de cómo fotografiar. La búsqueda incansable de dar respuesta a dudas y de cómo conseguir esas fotos de fotógrafos profesionales a los que admiraba. Pero sobretodo se convirtió en el medio para captar la belleza que veía a mi alrededor a través de la cámara. Sobretodo cuando salía de la ciudad e iba en busca de paisajes. Cuando me acercaba a la naturaleza es cuando realmente estaba presente.
En 2016, tres amigos apasionados por la fotografía y los viajes empezamos una aventura llamada De Viaje con la Cámara. Un canal de Youtube. El nombre no podía ser más descriptivo.
Lo que comenzó como un espacio donde compartíamos nuestros viajes y explicábamos cómo realizábamos nuestras fotografías fue creciendo poco a poco hasta convertirse en una de las mayores comunidades de fotografía de paisaje en español, con más de 500.000 personas siguiendo nuestro trabajo en YouTube.
Durante todos estos años he dedicado miles de horas a fotografiar algunos de los paisajes más espectaculares del mundo, pero también a estudiar, enseñar y compartir todo lo que he aprendido sobre composición, planificación de la luz y narrativa visual. Porque siempre he creído que la fotografía no consiste únicamente en apretar un botón. Consiste en aprender a observar.
Hace seis años decidí dar un paso más y empecé a organizar viajes fotográficos.
La idea era sencilla: crear el tipo de experiencia que a mí me habría gustado encontrar cuando empecé. Viajes pensados para fotógrafos, donde cada localización, cada horario y cada desplazamiento tienen un propósito. Donde la planificación está al servicio de la creatividad. Donde se aprende, se fotografía y, sobre todo, se vive intensamente cada lugar.
Hoy acompaño a fotógrafos de todo el mundo en destinos como Islandia, Dolomitas, Islas Feroe, Namibia, Eslovenia o Lofoten. Algunos llegan buscando mejorar sus fotografías. Otros buscan desconectar de la rutina. Muchos descubren que ambas cosas están profundamente conectadas.
Porque, al final, la fotografía de paisaje no trata solo de imágenes.
Trata de madrugar para ver salir el sol.
De caminar bajo la lluvia.
De esperar la luz adecuada.
De estar presente.
Y si después de todos estos años sigo haciendo esto, es porque sigo sintiendo exactamente lo mismo que el primer día: la emoción de llegar a un lugar extraordinario y descubrir que la naturaleza todavía tiene algo que enseñarme.
Si compartes esa forma de entender la fotografía, estaré encantado de acompañarte en el próximo viaje.